Cogersa subirá un 3,5% la tarifa de basura pese a los 22,7 millones de la 'plantona'
El consorcio de residuos plantea cobrar 84,87 euros por tonelada en 2027 y aliviar a los concejos con 6,5 millones del Principado.

El Consorcio para la Gestión de Residuos de Asturias (Cogersa) afronta el primer ejercicio completo de funcionamiento de la planta de tratamiento de la fracción resto —la popularmente conocida como plantona— con una ecuación complicada: muchos más costes y una subida de tarifas contenida. Según adelanta El Comercio, la propuesta que se traslada a los órganos de dirección del consorcio pasa por elevar solo un 3,5% el precio que pagan los ayuntamientos por cada tonelada de basura mezclada.
84,87 euros por tonelada
Ese incremento situaría la tarifa en 84,87 euros por tonelada, un alza cercana a la evolución del coste de la vida. La propuesta la defienden el consejero de Medio Ambiente, Alejandro Calvo, y la gerente del consorcio, Paz Orviz, y responde también a una lectura política evidente: evitar fricciones con los alcaldes asturianos a las puertas de un año electoral, cuando el recibo de la basura se ha convertido en materia sensible en muchos plenos.
Para suavizar aún más el impacto en los concejos, el borrador contempla aportaciones del Principado por valor de 6,5 millones de euros, condicionadas a que exista presupuesto autonómico para el próximo ejercicio. Conviene señalar el origen de ese dinero: los ayuntamientos abonan un impuesto por cada tonelada depositada en vertedero, lo recauda la Agencia Tributaria y lo cede después a la comunidad autónoma, que destina una parte a esa aportación. Es decir, el dinero sale en última instancia de las arcas municipales.
22,7 millones más de coste
El reto financiero no es menor. La puesta en marcha a pleno rendimiento de la planta de fracción resto supone un incremento de costes estimado en 22,73 millones de euros. Cerrar 2027 en equilibrio con una subida tan moderada exige ajustes en la operativa y previsiones optimistas en el capítulo de ingresos.
El planteamiento es que la instalación funcione los 365 días del año, pero procesando 340.000 toneladas de la llamada bolsa negra, lo que equivale a un 18% menos de su capacidad. La decisión clave es no alimentarla con residuos voluminosos ni industriales no peligrosos. Con ello se reduce el riesgo de incendio en la planta, pero a cambio queda sin tratar un material para el que fue diseñada y cuyo destino sería el vertedero.
Menos combustible recuperado del previsto
La consecuencia directa es una caída en la producción de Combustible Sólido Recuperado (CSR): Cogersa prevé obtener 93.597 toneladas, un 41% menos de lo inicialmente calculado. De esa cantidad, se estima que 80.000 toneladas tendrán calidad suficiente para ser aprovechadas como combustible en instalaciones industriales. Para colocarlas, las cuentas reservan ocho millones destinados a licitar un contrato por el que el consorcio pagaría 100 euros por tonelada a la industria que se lleve el material.
Las 13.597 toneladas restantes saldrían con exceso de humedad y resultarían imposibles de colocar, por lo que el consorcio se ahorraría esa prima, aunque previsiblemente acabarían en el propio vertedero.
En cuanto a materiales recuperados, la previsión es obtener 73.824 toneladas. La hipótesis de trabajo es ingresar 5,7 millones por aluminio, hierro, plásticos y vidrio, y abonar 2,52 millones a las empresas que retiren papel, briks y films sucios. El saldo neto quedaría en torno a 3,1 millones. A ello se suma la expectativa de mejorar el rendimiento de los ahorros depositados en entidades bancarias.
Inversiones: Siero sí, los lodos no
En el capítulo inversor, los esfuerzos de 2027 se concentran en el centro de preparación para la reutilización en Siero, con 3,6 millones, y en la modernización de la planta de tratamiento térmico, con 7,6 millones. En cambio, desaparece del plan la planta de tratamiento de lodos de depuradora mediante carbonización hidrotermal, valorada en 7,1 millones y que contaba con financiación del Fondo de Transición Justa.
La gestión de residuos es uno de los capítulos que más tensiona los presupuestos municipales asturianos, especialmente en los concejos pequeños del interior y del occidente, donde el coste por habitante se dispara. De ahí que la cifra final de la tarifa tenga lectura directa en los recibos que pagarán los vecinos.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original