La Santina sale en procesión en Santo Domingo: 109 años de la Casa de España
La Casa de España de Santo Domingo, fundada en 1917, mantiene viva la romería de Covadonga con gaitas, sidra y cocina asturiana al otro lado del Atlántico.

En pleno Caribe hay un lugar donde Covadonga sigue teniendo fecha en el calendario. La Casa de España de Santo Domingo, una sociedad nacida en 1917 del empuje de emigrantes españoles, convoca cada año una procesión de la Santina que recorre el camino entre su gruta y el salón principal, seguida de misa asturiana. Lo cuenta un reportaje de Asturias Mundial sobre la historia de esta institución, que acaba de cumplir 109 años.
De una casa particular a un recinto de 65.000 metros
El origen fue modesto. El 12 de junio de 1917, Luis Baquero Alonso abrió su domicilio a la primera reunión de la futura sociedad. Una semana más tarde el encuentro se trasladó al colegio Divina Pastora, de los padres capuchinos, donde se encargó la redacción de los estatutos a una comisión integrada, entre otros, por Américo Lugo, Santiago Bustamante, Benjamín Portela Álvarez, Silvestre Aybar y Joaquín Fernández de Gamboa. El 1 de julio, la sesión fundacional reunió a más de ochenta personas.
La cultura, la beneficencia y el auxilio mutuo figuraban entre los fines de aquella entidad. El ingeniero Domingo Hernández fue su primer presidente y la primera memoria, de 1917-1918, registró 136 socios. La admisión costaba cinco pesos, pagaderos en plazos de uno, y la cuota mensual era de peso y medio: cifras pequeñas que explican bien la escala humana de aquel comienzo.
Para tener sede hubo que ir más lejos. Según recoge el historiador Emilio Rodríguez Demorizi, los socios prestaron 19.000 pesos oro americano para adquirir propiedades en la calle Colón, con escritura firmada el 18 de octubre de 1917. Desde 1923 la sociedad se instaló en la calle Padre Billini, en la Ciudad Colonial. En diciembre de 1974 inauguró su actual sede en la autopista 30 de Mayo, en un acto al que asistieron el presidente dominicano Joaquín Balaguer y los duques de Cádiz; dos años después recibió a Juan Carlos y Sofía. En 2017, con motivo del centenario, un reportaje de la agencia EFE firmado por Carmen Jiménez describía un recinto de 65.000 metros cuadrados.
Gaitas, sidra y cachopo a 6.000 kilómetros
La huella asturiana es reconocible. En septiembre de 2017, durante el centenario, la imagen de la Virgen de Covadonga fue llevada en procesión desde la entrada del club hasta el salón principal, con adultos y niños vestidos de asturianos y acompañamiento de gaiteros. Tras la misa, en las zonas verdes se sirvieron sidra, quesos asturianos, cachopo y croquetas de compango, según relató el diario dominicano El Nacional.
Ese vínculo se renueva también en la mesa. La entidad programó unas jornadas gastronómicas entre finales de septiembre y el 25 de octubre con el cocinero Manuel González Rodríguez, vinculado al restaurante El Bálamu, en Llanes, y cuatro semanas dedicadas a la cocina asturiana. En la programación figuraba asimismo la Banda de Gaites Candás. Años atrás, el Real Sporting de Gijón y la Escuela de Fútbol de Mareo organizaron en las instalaciones del club un campus para niños y jóvenes de cuatro a diecisiete años.
El reto del relevo generacional
Como toda sociedad de emigrantes, la Casa afronta el problema de seguir resultando atractiva para hijos y nietos que nacieron allí. Ya en 2017 su entonces presidente, Julio García, situaba en las nuevas generaciones una de las principales preocupaciones de la entidad. Hoy la oferta combina natación por niveles, danza española, restauración y espacios para celebraciones familiares, junto a la vertiente benéfica que estaba en su acta fundacional.
El pasado julio, el club celebró su 109.º aniversario con un homenaje a trece personas, entre ellas Salustiano Acebal, José Manuel González Corripio y Román Ramos Uría, en un acto al que asistió la embajadora de España, Lorea Arribalzaga Ceballos. Su presidente, Ignacio Méndez Fernández, enlazó la memoria de los fundadores con la responsabilidad de preparar el futuro de una casa que, al otro lado del mar, sigue pronunciando los nombres de Covadonga, Llanes o Candás.
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Elaborado a partir de información publicada por Asturias Mundial · Fuente primaria: documento original