Tres trabajadores de ArcelorMittal en Gijón, despedidos tras una fiesta en la factoría
La empresa habría usado las grabaciones de seguridad para sustentar el despido de tres empleados del tren de chapa gruesa tras una celebración con alcohol.

Tres trabajadores del tren de chapa gruesa de ArcelorMittal en Gijón han perdido su empleo después de una celebración improvisada dentro del recinto industrial durante una parada de producción. Según la información publicada por Asturias Mundial, las cámaras de seguridad de la planta habrían registrado buena parte de lo ocurrido y esas imágenes forman parte de las pruebas que sustentan la decisión disciplinaria de la compañía.
Qué habría ocurrido
De acuerdo con el relato que ha trascendido, el episodio se produjo mientras la instalación estaba detenida. En lugar de esperar a la reanudación de la actividad, los implicados habrían salido temporalmente de la factoría para regresar horas después con latas de cerveza y con signos evidentes de haber consumido alcohol.
Entre las escenas que se les atribuyen figura un improvisado baile del limbo aprovechando la barrera de acceso a las instalaciones, además de desperfectos en una sala de uso común de los que no han trascendido ni la naturaleza ni la cuantía. La empresa habría revisado posteriormente las grabaciones de los sistemas de videovigilancia para reconstruir los movimientos de los empleados durante aquella jornada.
No se han hecho públicas las cartas de despido ni el detalle de las infracciones imputadas a cada uno de los afectados. Tampoco se conoce si los trabajadores van a impugnar la decisión ante la jurisdicción social ni si la representación sindical va a intervenir en su defensa. Conviene recordar que, mientras no haya pronunciamiento judicial, se trata de una decisión empresarial recurrible.
El marco disciplinario
El convenio colectivo de ArcelorMittal para sus centros asturianos se remite al código de conducta del sector del metal, que gradúa las infracciones según su gravedad. La embriaguez ocasional recibe una calificación distinta cuando repercute en el trabajo o compromete la seguridad de las personas, y también se valoran el abandono injustificado del puesto, los posibles daños materiales y el incumplimiento de las obligaciones profesionales.
En los supuestos más graves, el régimen disciplinario contempla el despido, aunque su validez depende siempre de los hechos concretos, de las circunstancias personales de cada trabajador y de la proporcionalidad de la sanción impuesta.
Una factoría no es un lugar cualquiera
El contexto pesa: una instalación siderúrgica mantiene sus exigencias de prevención de riesgos incluso cuando la producción está parada. La maquinaria pesada y los equipos industriales siguen ahí, y una línea de laminación detenida no se convierte automáticamente en un espacio seguro.
La multinacional sitúa la prevención de accidentes entre sus compromisos públicos. En su informe de sostenibilidad de 2025 declaró en España un índice de frecuencia de 1,06 accidentes con baja por millón de horas trabajadas, prácticamente idéntico al del ejercicio anterior. En ese marco, cualquier conducta que pueda comprometer la seguridad dentro del recinto adquiere especial relevancia, aunque no consten daños ni accidentes acreditados en este caso.
De la sanción a la parodia
El incidente ha dado un segundo salto, esta vez a las pantallas. Entre la plantilla circulan montajes humorísticos elaborados con inteligencia artificial bajo el nombre de «Fiestón Chapa», que recrean lo sucedido como si hubiera sido una gran fiesta organizada en la factoría, con promociones ficticias de bebidas, barra libre y bailes de conga.
Son parodias, no grabaciones: esos vídeos no documentan los hechos ni constituyen prueba alguna. Para los tres protagonistas, en cualquier caso, el desenlace tiene poco de divertido, porque se han quedado sin empleo.
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Elaborado a partir de información publicada por Asturias Mundial · Fuente primaria: documento original