Los vecinos de Salinas logran recuperar la casa ocupada de un hombre de 74 años
Una segunda concentración en la avenida del Campón acabó con la salida de los ocupantes y el cambio de cerradura de la vivienda, en Castrillón.

La movilización de los vecinos de Salinas, en el concejo de Castrillón, ha permitido devolver a su propietario legítimo una vivienda que llevaba ocupada desde comienzos de octubre. El dueño, un hombre de 74 años, se encontraba fuera de casa mientras se recuperaba de una larga enfermedad y, al intentar regresar, descubrió que otras personas se habían instalado en ella. El caso lo adelantó La Voz de Avilés y lo ha seguido El Comercio.
Una segunda concentración en la avenida del Campón
La situación se desbloqueó el miércoles, cuando un nutrido grupo de residentes volvió a concentrarse frente al inmueble, en el número 41 de la avenida del Campón. Según el relato publicado, dos de los congregados accedieron al interior por una ventana y comprobaron que los ocupantes ya habían abandonado la casa horas antes, anticipándose a la protesta.
Hasta el lugar se desplazaron varias dotaciones de la Policía y de la Guardia Civil. Los agentes dieron cuenta al juez de guardia, que autorizó a la Guardia Civil a entrar para verificar si quedaba alguien dentro. También acudieron familiares del propietario y un cerrajero, que cambió la cerradura una vez recuperada la vivienda. El estado del interior, según las mismas fuentes, era muy deficiente.
Un año especialmente duro para la familia
La casa había sido el hogar del matrimonio durante toda su vida. A comienzos de este año ambos tuvieron que trasladarse temporalmente al domicilio de una hija en Gijón por el delicado estado de salud de la mujer, que falleció en mayo. El hombre permaneció después varios meses hospitalizado a causa de una enfermedad que llegó a mantenerlo en coma durante parte de ese tiempo.
Cuando a finales de septiembre se dispuso a volver a Salinas, se encontró con que otras personas habían entrado en la vivienda. Los vecinos situaron la entrada y el cambio de cerradura el 1 de octubre. Desde entonces, por el inmueble habrían pasado distintas personas, lo que alimentó la inquietud en el barrio.
Allanamiento y vía judicial
Por las circunstancias descritas, el caso se enmarcaría más en un allanamiento que en una ocupación de las que suelen prolongarse en el tiempo: la familia conservaba el uso efectivo de la casa y solo se había ausentado por motivos de salud. Los hechos fueron denunciados ante la Guardia Civil y el asunto se encuentra judicializado, de modo que serán los tribunales quienes determinen responsabilidades. Rige, como en cualquier procedimiento, la presunción de inocencia de las personas investigadas.
Vigilancia vecinal y tensión previa
Mientras el procedimiento seguía su curso, los residentes de la zona se organizaron a través de un grupo de mensajería para compartir avisos sobre movimientos extraños. Algunos aseguraban haber visto vehículos que se acercaban de noche a revisar los contadores de las viviendas y alertaban de intentos de acceder a otros inmuebles del entorno.
El martes se produjo una primera concentración frente a la casa, con reproches de varios vecinos a los ocupantes. Uno de ellos salió a la puerta a grabar con el teléfono móvil y a responder a los congregados, en un episodio que obligó a intervenir a dos agentes de la Guardia Civil para rebajar la tensión. Veinticuatro horas después, la segunda movilización acabó con la salida de los ocupantes.
El propietario podrá recuperar así la casa en la que conserva las pertenencias de toda una vida. El desenlace cierra, al menos de momento, un episodio que había generado alarma e indignación en Salinas y que ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la respuesta administrativa y judicial a este tipo de situaciones en los concejos asturianos.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio Portada · Fuente primaria: documento original