Una masa de polvo sahariano tiznará el cielo asturiano y puede dejar lluvia de barro
La intrusión de polvo africano alcanzará la cornisa cantábrica el viernes y teñirá de ocre el cielo de Asturias, con posibilidad de chubascos débiles cargados de partículas.

El cielo asturiano perderá su nitidez habitual en las próximas horas. Una lengua de polvo procedente del Sahara avanza desde el sur peninsular hacia el norte y alcanzará la cornisa cantábrica el viernes, según la información recogida por El Comercio. La consecuencia más visible será un tono ocre o lechoso en el horizonte y, si coinciden precipitaciones, las llamadas lluvias de barro.
Cómo avanza la intrusión
La masa de polvo africano comenzó a notarse el jueves en las Islas Canarias y en zonas del sur y el oeste de la Península. A partir del viernes se prevé que se desplace hacia el norte y afecte a Galicia, Asturias y el resto de la fachada cantábrica. El sábado, la trayectoria giraría hacia el este, alcanzando incluso el sur de Francia y manteniéndose con cierta intensidad sobre las Islas Baleares. El archipiélago canario seguirá siendo la zona más castigada por la calima.
En el caso asturiano, la propia dinámica atmosférica puede jugar a favor: se esperan chubascos puntuales que ayudarían a limpiar el aire y a rebajar la concentración de partículas en suspensión. El efecto secundario, sin embargo, es conocido por cualquiera que aparque el coche a la intemperie: al mezclarse las gotas con el polvo, la lluvia deja una película terrosa sobre vehículos, cristales, tejados y mobiliario urbano.
Qué son las lluvias de barro
El fenómeno no tiene nada de excepcional, aunque siempre llama la atención. Cuando una masa de aire cálido arrastra desde el norte de África partículas minerales muy finas y esas partículas se encuentran con precipitaciones débiles, el agua no cae limpia: arrastra el polvo hacia el suelo y lo deposita en forma de manchas rojizas o marrones. En Asturias suele darse en episodios de circulación de aire del sur, y su rastro es fácilmente identificable a la mañana siguiente.
Más allá de la molestia estética, este tipo de intrusiones eleva de forma temporal los niveles de partículas en el aire. Es un aspecto que conviene tener presente sobre todo para las personas con problemas respiratorios, alergias o asma, que pueden notar más irritación mientras dure el episodio. También reduce la visibilidad a distancia, algo perceptible desde los miradores de la costa y desde los puertos de montaña, donde el perfil de los picos aparece difuminado.
Un episodio pasajero
Todo apunta a que se trata de una situación de corta duración. El desplazamiento previsto de la masa de polvo hacia el este a partir del sábado debería devolver progresivamente la transparencia habitual a los cielos del norte peninsular. Mientras tanto, los amaneceres y atardeceres pueden ofrecer tonalidades especialmente intensas, uno de los pocos efectos agradables de estas intrusiones.
Los episodios de polvo sahariano se han vuelto un fenómeno recurrente en la Península en los últimos años, asociados a configuraciones atmosféricas que impulsan aire cálido desde el continente africano hacia latitudes más altas. Para el ámbito rural asturiano, el impacto es limitado y se reduce esencialmente a la suciedad depositada sobre cubiertas, invernaderos, maquinaria agrícola y depósitos de agua a la intemperie, que conviene revisar una vez pase el episodio.
Información elaborada a partir de la publicada por El Comercio.
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