Avilés negocia comprar La Parra para rematar la recuperación de la muralla
El Ayuntamiento negocia con los propietarios la compra directa de los cuatro solares del antiguo restaurante, adosados a la cara interior del muro medieval.

El Ayuntamiento de Avilés trabaja en la compra del suelo que ocupa el antiguo restaurante La Parra, la única edificación que quedó en pie tras el derribo de los bloques adosados a la muralla medieval. El objetivo es completar la recuperación de todo el entorno, en la manzana donde también se levanta la iglesia de San Antonio de Padua, según adelanta El Comercio.
Qué se derribó y qué queda
En el verano del año pasado concluyó la demolición de las viviendas y locales comerciales que se sucedían al final de la calle de La Muralla en dirección a El Muelle. Aquella actuación dejó al descubierto 45 metros de lienzo medieval que habían permanecido ocultos entre las construcciones. Años antes, el derribo del convento de los franciscanos había despejado la plaza de Carlos Lobo y había permitido realzar la iglesia.
La ciudad está pendiente ahora de que arranque una segunda fase de recuperación de este enclave, destinada a devolver al muro de piedra un aspecto más próximo al original. Pero el consistorio no quiere limitarse a la intervención sobre la piedra: pretende ordenar también el resto de la manzana, y para eso necesita el suelo que no entró en la primera fase.
Cuatro solares, uno pegado al muro
La Parra no es una única finca, sino un conjunto de cuatro solares de tamaños muy desiguales. Tres de ellos se alinean a lo largo de la calle Alfolíes, donde en su día hubo almacenes de sal, y suman superficies de 12, 93 y 94 metros cuadrados. El planeamiento del casco histórico permite en esas parcelas levantar edificaciones de baja altura que no superen la cota de la muralla, con cubiertas que podrían usarse como terrazas accesibles.
La pieza clave, sin embargo, es la parcela interior: 943 metros cuadrados adosados a la cara interna de la muralla y ocupados en su mayor parte por construcciones de uso hostelero. Algunas son visibles desde el exterior porque sobrepasan la altura del muro, consecuencia de un recrecido de ladrillo ejecutado en su momento. Tras el derribo de las edificaciones exteriores, esos paramentos se revistieron con mortero de cal para protegerlos, una solución provisional que hoy se aprecia a lo largo de un tramo considerable, ya que el solar ocupa prácticamente todo el frente interior de la muralla que ha quedado a la vista.
Compra directa en lugar de expropiación
El Ayuntamiento prevé hacerse con la parcela mediante un proceso de compra directa, la misma fórmula empleada con los inmuebles derribados el año pasado. En aquel caso también hubo una negociación previa con los propietarios y el consistorio busca repetir el esquema: un acuerdo consensuado que permita cerrar la operación con mayor agilidad y evitar un procedimiento expropiatorio, que se alargaría considerablemente en el tiempo.
Por el momento no hay cifras públicas sobre el precio ni un calendario cerrado para la segunda fase de la intervención sobre el lienzo medieval. La negociación sigue abierta con los actuales titulares del suelo.
Una pieza más del casco histórico
La muralla de Avilés es uno de los elementos patrimoniales más singulares del casco antiguo, durante décadas oculto tras edificaciones adosadas que impedían leer su trazado. La estrategia municipal de los últimos años ha ido liberando progresivamente su entorno, primero por el exterior y ahora, si prospera la operación, también por el interior.
La actuación se suma a otros frentes abiertos en la comarca avilesina, donde el Ayuntamiento y otras administraciones mantienen proyectos de calado como la financiación europea del horno híbrido de Saint-Gobain, que marcan la agenda industrial y urbana del concejo.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio Avilés · Fuente primaria: documento original