El Principado ya detectó daños en el puente de Sama en 2018 y los consideró leves
Una inspección con drones del corredor del Nalón en 2018 halló deterioros en el puente atirantado de Sama, calificados entonces de leves. Ahora se proyecta cambiar los tirantes.

Las deficiencias del puente atirantado del corredor del Nalón (AS-17) a su paso por el distrito langreano de Sama no son un hallazgo reciente. Según informa El Comercio, la administración autonómica ya documentó problemas en la estructura en 2018, pero entonces los clasificó como daños «leves» y no consideró prioritario intervenir, más allá de recomendar un seguimiento estrecho de tirantes, anclajes y pilón.
Ocho años después, el diagnóstico es muy distinto: el deterioro se da por irreversible y el proyecto que se maneja pasa por sustituir la totalidad de los tirantes del puente, una actuación de gran calado en una de las vías con más tráfico diario de las Cuencas.
Una inspección con drones en noviembre de 2018
Aquella revisión se realizó en noviembre de 2018 y obligó a cortar la circulación sobre el viaducto durante unos treinta minutos. Participaron técnicos del Principado junto a una empresa externa especializada en vuelos con drones, en lo que en su momento se presentó como un sistema novedoso de control de estructuras. Los aparatos grabaron imágenes del entorno del puente y, sobre todo, de sus elementos más sensibles.
El eje de los trabajos fue la pila de hormigón en forma de V invertida, de 57 metros de altura, además de los tirantes, que suman en torno a 220 metros de cable. El objetivo declarado era reunir la mayor información posible para confirmar que la obra seguía siendo segura y estable frente al tráfico que soporta a diario.
Los técnicos pusieron el foco en comprobar que las variaciones de temperatura de los tirantes no llegasen a despegar la parte colgada del dintel de la que está hormigonada sobre la cimbra. En las actuaciones realizadas en las aceras de la pasarela aparecieron, además, defectos estructurales y numerosas piezas oxidadas.
El punto débil estaba identificado desde el proyecto
La fragilidad de los tirantes no es ninguna sorpresa técnica. Los autores del proyecto, los ingenieros Javier Manterola y Fernández Troyano, ya lo dejaron por escrito en 1990 en la revista especializada Hormigón y Acero, en un artículo dedicado específicamente al puente atirantado sobre el río Nalón en Sama de Langreo.
En el apartado dedicado al proceso constructivo advertían de que la única precaución especial a tomar era evitar que las variaciones térmicas de los tirantes despegasen la parte colgada del dintel de la hormigonada sobre la cimbra. La solución que proponían pasaba por nivelar la cimbra con los tirantes encogidos, es decir, a temperaturas tempranas, y reforzarla en la zona de solape para resistir el apoyo del dintel colgado cuando la temperatura sube.
Qué cambia ahora para Langreo
El puente se construyó entre 1989 y 1991 y la obra la ejecutó FCC. Desde entonces se ha convertido en una pieza clave del corredor del Nalón, la vía que vertebra la comunicación de las Cuencas con el área central asturiana. Cualquier actuación de calado en la estructura tiene impacto directo sobre la movilidad diaria de miles de conductores de Langreo y de los concejos vecinos.
La cronología que ahora se conoce abre además un debate sobre el mantenimiento de las infraestructuras viarias asturianas: entre la detección de las primeras señales de deterioro y la decisión de actuar han transcurrido ocho años, un periodo en el que los daños han pasado de ser calificados como leves a requerir la sustitución completa de los tirantes.
Por el momento no se han concretado públicamente plazos ni el coste definitivo de la intervención, ni tampoco cómo se organizará el tráfico durante las obras, un aspecto determinante en una carretera con el volumen de circulación de la AS-17.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio Portada · Fuente primaria: documento original