Corvera homenajea a tres mujeres del medio rural en su II Gala Mujer Rural
El teatro La Lechera de Cancienes acogió la segunda edición del homenaje, con vecinas de Villa y Molleda y una mención a la mujer rural más longeva, de 104 años.

El concejo de Corvera de Asturias volvió a poner el foco en las mujeres que sostienen sus parroquias rurales. El teatro La Lechera de Cancienes acogió la segunda edición de la Gala Mujer Rural, un reconocimiento que distingue cada año a vecinas elegidas por sus propios pueblos y que en esta ocasión recayó en María Antonia Montserrat Fidalgo Riesco, de Villa, y en María del Carmen Pérez Pérez, de Molleda, según informó El Comercio.
El acto incluyó además una mención especial para Laudelina Álvarez Fernández, también de Molleda, distinguida como la mujer rural más longeva del concejo a sus 104 años.
Un homenaje que rota entre parroquias
Los reconocimientos se pusieron en marcha el año pasado con vocación de continuidad, con el objetivo de subrayar el peso que tienen las mujeres en la economía, la vida social y la cultura de las zonas rurales corveranas. En la primera edición las homenajeadas fueron vecinas de Solís y Cancienes; este año el turno correspondió a Villa y Molleda, dentro de una rotación pensada para que todas las parroquias rurales del concejo pasen por la gala.
La elección no la hace el Ayuntamiento de forma unilateral: son los propios vecinos quienes proponen y escogen a las galardonadas, un detalle que refuerza el carácter comunitario del acto.
Una vida ligada a la tierra y al ganado
María Antonia Montserrat Fidalgo Riesco, de 77 años, ha vivido siempre vinculada a la tierra, al ganado y a las tradiciones de su parroquia. Su trayectoria es la de tantas mujeres del campo asturiano: esfuerzo diario, dedicación y un vínculo estrecho con el vecindario. Mira sus orígenes con orgullo y asegura que, si pudiera empezar de nuevo, repetiría el mismo camino. A las generaciones jóvenes les pide que no olviden sus raíces, que valoren el mundo rural y que mantengan el lazo con la tierra y las costumbres heredadas.
El trabajo que no se ve
María del Carmen Pérez Pérez, de 72 años, encarna otra realidad igual de extendida y mucho menos visible: la de las mujeres que compaginaron el empleo fuera de casa con las tareas domésticas y el cuidado de la familia, convertidas en sostén de los suyos mientras sus propias necesidades quedaban relegadas. El homenaje quiso poner nombre a ese trabajo invisible, a los cuidados y a una fortaleza que casi nunca aparece en los relatos oficiales de los pueblos.
Memoria viva de Molleda
El caso de Laudelina Álvarez Fernández resume un siglo de historia rural. Empezó a trabajar muy joven como sirvienta en casas de familias acomodadas y después se dedicó a la costura. Conoció también las labores del campo, vendió en el mercado y recorrió caminos como vendedora ambulante con sus productos. Fue, además, la primera mujer de Molleda con carnet de conducir y coche propio, un dato que en su época suponía romper un techo evidente.
Su reconocimiento funcionó como agradecimiento a toda una trayectoria y, de paso, a una generación entera de mujeres trabajadoras que sostuvieron la economía doméstica y agraria de las parroquias asturianas en décadas de escasez.
Por qué importa
Iniciativas como esta se multiplican en los concejos asturianos en un contexto de envejecimiento y pérdida de población en las zonas rurales. Más allá del acto simbólico, estas galas sirven para recoger testimonios orales y fijar la memoria de parroquias donde cada vez quedan menos vecinos capaces de contar cómo se vivía hace sesenta o setenta años. En Corvera, un concejo con una fuerte huella industrial, el reconocimiento recuerda que buena parte de su territorio sigue siendo rural y que esa parte también tiene historia propia.
- Corvera de Asturias
- Mujer rural
- Medio rural
- Molleda
- Villa
- Homenajes
Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original