El primer móvil llega a los 11 años en Asturias, según Unicef
Un estudio de Unicef con 1.605 escolares asturianos sitúa el primer smartphone a los 11,2 años y detecta riesgos de sueño, apuestas y acoso digital.

La infancia asturiana estrena teléfono propio antes de terminar la Educación Primaria. Es una de las conclusiones del informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital, elaborado por Unicef España junto a la Universidad de Santiago de Compostela y otras entidades, que ha encuestado a 1.605 escolares asturianos de entre 10 y 20 años. El trabajo, del que informa El Comercio, sitúa la edad media del primer smartphone en los 11,2 años.
Ocho de cada diez tienen móvil propio
El 81,8% del alumnado consultado dispone de teléfono propio. En las aulas de 5º y 6º de Primaria ya lo tiene el 45,1%, y en 2º de la ESO la proporción alcanza el 93,1%. El aparato acompaña al menor también al centro educativo: el 37,5% lo lleva a diario, un porcentaje testimonial en Primaria (1%) que sube al 38,9% en Secundaria y al 78,1% en Bachillerato y Formación Profesional. Uno de cada cinco admite mirarlo durante las clases.
El hábito se cuela además en el dormitorio. El 40,1% duerme casi todos los días con el móvil en su habitación y, de ese grupo, casi la mitad lo utiliza de madrugada. Los autores del informe advierten de que dormir con el teléfono al lado duplica la probabilidad de desarrollar un uso problemático y de exponerse a riesgos en la red.
Redes sociales desde Primaria
El 91,6% de los estudiantes asturianos tiene perfil en al menos una red social y el 76% está en tres o más plataformas. Entre los escolares de Primaria, casi tres de cada cuatro ya están registrados en alguna. Las aplicaciones más usadas son WhatsApp (78,1%), YouTube (77,1%), TikTok (65,6%) e Instagram (62,3%).
El 7,5% pasa más de cinco horas diarias conectado entre semana, cifra que se eleva al 18% los fines de semana. El informe cifra en un 6% el alumnado con un uso problemático de las redes, casi el triple entre las chicas (8,6%) que entre los chicos (2,9%). Con todo, más de la mitad (56,1%) reivindica su derecho a desconectar y rechaza que el móvil decida cuándo se les puede localizar.
Contactos con desconocidos y violencia digital
Entre los riesgos detectados, el 56,1% habla por internet con personas desconocidas y el 15,3% ha llegado a quedar en persona con alguien que conoció en la red. Un 8,4% ha recibido proposiciones sexuales de adultos. El 16,2% ha recibido imágenes de contenido erótico y el 8,1% ha sufrido presiones para enviar fotos íntimas, una presión que afecta al 11,9% de las chicas frente al 3,7% de los chicos. El 7,9% sufre acoso digital en el ámbito escolar y el 31,1% de quienes tienen o han tenido pareja declara episodios frecuentes de control y violencia digital.
Videojuegos, cajas botín y apuestas
El 52,6% juega a videojuegos al menos una vez por semana, con una media de 6,73 horas semanales y un consumo muy superior entre los chicos. El 28,3% accede a títulos clasificados para mayores de 18 años y el 14,7% gasta dinero cada mes en loot boxes, un mecanismo que los expertos relacionan con la entrada en el juego de azar. El 13,2% de los menores asturianos ha apostado alguna vez pese a estar prohibido, y a casi nueve de cada diez no les pidieron el DNI al hacerlo de forma presencial.
El ejemplo en casa
La mediación familiar aparece como principal barrera: el 53,3% de los progenitores habla con sus hijos de los riesgos de internet, el 46,5% limita las horas de uso y solo el 32,4% supervisa lo que publican. El informe insiste en el peso del ejemplo doméstico, ya que el 23,5% de los jóvenes dice que sus padres usan el móvil durante las comidas, una conducta que dispara los comportamientos de riesgo. La satisfacción vital media es alta (7,82 sobre 10), pero un 13,7% presenta malestar emocional, con peores indicadores de ansiedad y depresión entre quienes hacen un uso problemático de pantallas.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original