Bueño y sus hórreos: el otoño pone de moda Ribera de Arriba
El concejo de Ribera de Arriba combina el mayor conjunto de hórreos y paneras de Bueño, la ribera del Nalón y una cocina de temporada.

A pocos kilómetros de Oviedo, Ribera de Arriba es uno de esos concejos pequeños que se recorren sin prisa y en poco tiempo. Con apenas 22 kilómetros cuadrados y alrededor de 1.900 habitantes, reúne en un espacio reducido arquitectura tradicional, ribera fluvial y una cocina de temporada que gana sentido justo cuando bajan las temperaturas. Así lo plantea un reportaje publicado por El Comercio dentro de su serie de planes gastronómicos por Asturias.
Bueño, medio centenar de hórreos
El punto de partida casi obligado es Bueño, la localidad que concentra cerca de medio centenar de hórreos y paneras integrados en el propio caserío, no agrupados en un museo al aire libre sino formando parte del pueblo tal y como se ha vivido en él durante siglos. Ese conjunto fue uno de los motivos que llevaron a Bueño a ser reconocido como Pueblo Ejemplar de Asturias en 2012.
El llamado Paseo de los Hórreos permite recorrer esas construcciones a pie y entender cómo se distribuyen por el núcleo. El itinerario se completa en el Centro de Interpretación del Hórreo, donde se explica el origen de este tipo de edificación, su función como granero elevado para proteger la cosecha y la variedad de formas, tallas y soluciones constructivas que ha dado el territorio asturiano. Es, probablemente, la mejor parada para quien llega sin saber distinguir un hórreo de una panera.
El Nalón y el paisaje de otoño
Desde Bueño, el recorrido natural continúa hacia la ribera del Nalón, que atraviesa el concejo y ofrece una lectura distinta del paisaje. En otoño, cuando los bosques de ribera cambian de color, la zona gana atractivo para quienes buscan rutas cortas y accesibles. El concejo admite senderismo, bicicleta y piragüismo, y forma parte de itinerarios de largo recorrido como el Camino de Santiago y la Ruta Vía de la Plata, lo que explica buena parte del tránsito de visitantes que pasa por sus caminos.
Más allá de Bueño, el territorio se reparte en pequeños núcleos rurales como Tellego, con caminos vecinales y rincones que se visitan sin necesidad de grandes desplazamientos. Es una Asturias de proximidad, a un paso del área central y de su principal mercado de visitantes de fin de semana.
Cocina de cuchara y producto de temporada
La propuesta gastronómica del concejo se apoya en la cocina tradicional: platos de cuchara, carnes y elaboraciones caseras que encajan con los primeros fríos. La fabada y el pote son los clásicos que reaparecen en las cartas a partir del otoño, acompañados de productos propios de la estación como las castañas y las setas, y de postres de elaboración casera.
La sidra completa el cuadro. Más allá de acompañar la comida, forma parte de un paisaje cultural ligado al territorio y a una forma concreta de entender la mesa en Asturias, algo que también se percibe en otros concejos donde el producto local se ha convertido en reclamo turístico, como ocurre con el queso de Cabrales y su proyección internacional o con la Fiesta de la Vendimia de Cangas del Narcea.
El concejo cuenta además con alojamientos rurales en Bueño y Tellego para quienes quieran alargar la visita más allá de la jornada. La combinación —patrimonio tradicional, río, caminos y cocina de temporada— resume bien el tipo de escapada corta que funciona en el centro de Asturias cuando empieza la temporada baja.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio Portada · Fuente primaria: documento original