'Ventanas al Prado' ilumina la fachada de Tabacalera en Cimavilla
Medio millar de personas asistió al primer encendido nocturno de la muestra del Museo del Prado en la antigua fábrica de tabacos de Gijón.

La antigua fábrica de tabacos de Cimavilla estrenó su nueva piel. Medio millar de personas se congregó en la plaza de Arturo Arias para asistir al primer encendido nocturno de 'Ventanas al Prado', la intervención artística que convierte la fachada de Tabacalera en una exposición al aire libre y que permanecerá instalada en Gijón hasta el próximo 10 de enero.
Veintiocho ventanas convertidas en cuadros
La propuesta ocupa 28 ventanas y el arco de entrada del edificio, donde se han colocado reproducciones de personajes de la colección del Museo del Prado. La retroiluminación, que se activará cada día al caer el sol durante los tres meses que dure la muestra, es la clave del efecto: al anochecer, las figuras cobran relieve y color sobre el muro.
El momento más celebrado de la noche llegó cuando se iluminó en último lugar la reproducción del retrato de Jovellanos pintado por Goya, que ocupa el lugar central de la composición. El público respondió con un aplauso cerrado. Entre los comentarios más repetidos estuvo la sensación de que las figuras parecen asomarse de verdad a los huecos del edificio y seguir con la mirada a quien pasa por delante.
El acto contó con música en directo a cargo del cuarteto de cuerda Lírice, que combinó repertorio clásico con piezas populares, de Bach a Gardel, y cerró con una versión del célebre 'We will rock you' de Queen. Las 150 sillas dispuestas frente al escenario las ocuparon concejales de la Corporación municipal, representantes de medios de comunicación y de entidades culturales y sociales de la ciudad, según relató El Comercio, que asistió al encendido.
El Prado, de visita en el norte
En la presentación intervino Alfonso Palacio, director adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, que agradeció la acogida de la ciudad y reivindicó el carácter público de la pinacoteca. El museo, dijo, es «el mejor regalo que nos han hecho a los españoles a lo largo de nuestra historia», y animó a los asistentes a considerarlo «su casa».
La iniciativa forma parte de la política de proyección territorial del museo nacional, que en los últimos años ha multiplicado las acciones fuera de Madrid. Para Gijón, además, tiene una lectura local: sirve de carta de presentación de lo que se espera que sea Tabacalera a partir de 2030, cuando el inmueble debe quedar convertido en el gran espacio expositivo de la ciudad. Hasta entonces, la fachada funciona como anticipo visible de ese proyecto.
Un reclamo para el otoño en Cimavilla
La instalación llega en plena temporada baja y previsiblemente se convertirá en uno de los reclamos del barrio alto durante el otoño y la Navidad, cuando competirá en atención con el alumbrado festivo del centro urbano. El entorno de la plaza de Arturo Arias, uno de los puntos más transitados de Cimavilla, suma así un atractivo nocturno que no depende de horarios de taquilla ni de entrada.
La apuesta por grandes contenedores culturales en la ciudad se suma a otras operaciones urbanísticas en marcha en el frente marítimo e industrial, como la que afecta a los terrenos de Naval Azul en Gijón. En paralelo, la agenda cultural asturiana de estas semanas se completa con citas como la Fiesta de la Vendimia de Cangas del Narcea.
La muestra puede verse de forma gratuita en la fachada de Tabacalera, con encendido diario al atardecer, hasta el 10 de enero.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio Portada · Fuente primaria: documento original