La viuda del ganadero de Ribadesella, a juicio por el abandono del ganado
La Fiscalía pide 2.700 euros de multa y tres años sin poder tener animales para la viuda del ganadero asesinado en Cuevas del Agua, en Ribadesella, por el estado de las vacas y los equinos.

La viuda del ganadero asesinado hace un año en Cuevas del Agua, en el concejo de Ribadesella, se sentará próximamente en el banquillo en el juzgado de Cangas de Onís acusada de un delito de abandono animal. La Fiscalía sostiene que las vacas, el caballo y el burro de la explotación que su pareja atendía se encontraban sin comida ni agua suficientes cuando fueron inspeccionados, semanas después del crimen. La información ha sido adelantada por El Comercio, que ha tenido acceso al escrito de acusación.
Qué reclama la Fiscalía
El ministerio público pide para la acusada el pago de una multa de 2.700 euros y la prohibición de tener animales durante tres años. Esa inhabilitación es amplia: no solo afecta a la tenencia de ganado, sino también a los animales de compañía, y le impediría trabajar o colaborar en cualquier otra explotación ganadera. Actualmente, según la información publicada, la mujer echa una mano en una ganadería del vecino concejo de Llanes.
Los animales le fueron retirados unos veinte días después de la muerte del ganadero, que fue hallado con signos de haber sido golpeado en su propia vivienda. La retirada se produjo tras la intervención de los servicios veterinarios del Principado, cuyo informe es la base de la acusación.
El informe veterinario
El escrito de la Fiscalía describe una situación de desatención prolongada. Según ese documento, los animales «no tenían cubiertas sus necesidades básicas de alimentación y agua en cuanto a calidad y cantidad». En el caso de los equinos, detalla que un caballo y un burro estaban atados sin acceso ni a comida ni a bebida, y que el estado físico del primero apuntaba a una «ausencia total de alimento», con riesgo de enfermar o incluso de morir.
Respecto al vacuno, la acusación relata que los animales no disponían de un lecho seco donde tumbarse, porque el suelo de la cuadra estaba cubierto de estiércol y orines, y que carecían de forraje y de luz natural suficiente, ya que la única entrada de claridad era la puerta de acceso. El informe recoge que muchos de ellos «se encontraban bramando por hambre». También señala que había terneros de apenas un mes atados, una práctica no permitida a esa edad, y un almacén de piensos en condiciones higiénicas muy deficientes.
Una causa paralela al crimen
El juicio por el estado de la ganadería discurre en paralelo a la investigación abierta por el propio juzgado de Cangas de Onís y la Guardia Civil para esclarecer la muerte del ganadero, que continúa sin resolverse un año después de los hechos. En la casa de Cuevas del Agua se encontraban entonces su pareja y la hermana de esta, que aquel mismo día declararon que el hombre había sido agredido por dos encapuchados.
Días más tarde, la hermana solicitó volver a declarar y expresó dudas sobre la versión inicial, una posición que, según la información publicada, mantiene en la actualidad. La causa por el homicidio sigue abierta y no hay ninguna persona condenada, de modo que toda referencia a posibles responsabilidades se mantiene en el terreno de la investigación y ampara la presunción de inocencia.
El abandono animal en el rural asturiano
Los expedientes por desatención de ganado son una realidad recurrente en el campo asturiano, especialmente cuando una explotación familiar queda de pronto sin la persona que la sacaba adelante. En estos casos, la normativa de bienestar animal obliga a garantizar alimentación, agua, cobijo y atención veterinaria, y el incumplimiento puede derivar tanto en sanciones administrativas como en la vía penal, con la retirada de los animales por parte del Principado.
El juicio se celebrará en los próximos meses en el partido judicial de Cangas de Onís, del que depende Ribadesella. Hasta entonces, la acusación de la Fiscalía es solo eso: una acusación pendiente de que la vista oral determine si los hechos descritos por los veterinarios constituyen delito.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original