La hostelería asturiana pide un «bono-hotel» al Principado tras un verano de estancamiento
Otea reclama al Gobierno regional una campaña de bonos para hoteles, similar a la del turismo rural, ante la caída de ocupación que arrastra el sector desde enero.

Los hoteles asturianos han pedido al Principado una campaña de bonos con descuento para sus estancias, al estilo de la que ya funciona en el turismo rural, con el objetivo de frenar el descenso de actividad que el sector arrastra desde principios de año. La petición se formuló en la comparecencia de la Mesa de Turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE), donde patronales y portavoces del sector hicieron balance del verano, según informa El Comercio.
«Nos tememos un fin de ciclo»
El vicepresidente de Otea, Fernando Corral, resumió el diagnóstico del sector hotelero: la curva descendente que reflejan los datos mensuales del Instituto Nacional de Estadística viene de enero y existe el temor de que no sea un bache pasajero, sino el cierre de un ciclo expansivo. Para evitar que el descenso derive en «caída libre», reclamó un plan público de apoyo orientado a dos frentes: la mejora de la planta hotelera —es decir, la modernización de los establecimientos— y la comercialización.
El modelo que propone Otea ya existe en Asturias, aunque aplicado a otro segmento. El Gobierno regional lanzó el año pasado una campaña de bonos para alojamientos rurales, con un descuento de 75 euros en estancias dobles fuera de los periodos de máxima demanda: del 2 de febrero al 31 de diciembre, quedando excluidos Jueves y Viernes Santo, el 1 de mayo y el tramo comprendido entre el 1 de julio y el 15 de septiembre. La patronal hotelera quiere una herramienta equivalente para su parte del negocio.
Los 300.000 euros pendientes
El presidente de la Mesa de Turismo de FADE, Julio Bobes, matizó que el verano no ha sido malo en términos absolutos: hubo ocupaciones altas y el precio medio mejoró en julio y en los veinte primeros días de agosto. El problema llegó después, con un descenso que se está trasladando también a las reservas de septiembre. Por eso pidió al Principado que active los 300.000 euros anunciados una vez agotados los bonos rurales de este año, porque, argumentó, hay viajeros interesados en la segunda quincena de septiembre que pueden acabar eligiendo otro destino si la ayuda no está disponible.
El balance por subsectores es desigual. El turismo rural y los campings registraron buenas cifras: la portavoz del sector de acampada, Yolanda Alzu, habló de lleno en julio y hasta el 20 de agosto, momento en el que los avisos de tormenta y el mal tiempo provocaron marchas anticipadas. Alzu también puso el foco en la competencia irregular: la proliferación de caravanas y la acampada libre, que a su juicio solo genera conflictos con el vecindario y con el entorno.
Pisos turísticos, peaje y tasa
En el caso de los hoteles, la competencia señalada son las viviendas de uso turístico gestionadas por particulares o por empresas. Corral pidió a la Administración que controle su apertura y desmintió los datos difundidos por Exceltur sobre un recorte de plazas en la región: según Otea, hay 1.040 plazas más que el año pasado.
El presidente de Otea, Javier Martínez, coincidió en la idea de estancamiento y sostuvo que la temporada no ha igualado a la de 2025. Apuntó, eso sí, una mejora relativa en la contratación de personal, aunque hubo servicios anulados por falta de plantilla, y volvió a citar el problema de las reservas que luego no se ocupan.
Martínez cerró con dos reclamaciones económicas. La primera, el peaje del Huerna, cuyo cobro considera un lastre para la competitividad asturiana. La segunda, la tasa turística que los ayuntamientos podrán aplicar el próximo verano y que, en su opinión, dejaría a la región en desventaja frente a otras comunidades justo en un momento de debilidad de la demanda.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original