Asturias amplía la temporada de chiringuitos y obliga a tener aseos públicos
El nuevo decreto del Principado fija la temporada del 1 de mayo al 15 de octubre, exige aseos abiertos a todos y limita a 13.957 las plazas de aparcamiento.

El Principado ultima la aprobación en Consejo de Gobierno del decreto que reordena los llamados servicios de temporada en el litoral asturiano, una norma que afecta a alrededor de 200 actividades: chiringuitos, casetas de salvamento, aparcamientos en playas y escuelas de surf, entre otras. El texto alarga la temporada, ajusta los horarios, obliga a disponer de aseos de uso público y pone por primera vez un tope real de plazas de estacionamiento en las playas no urbanas con más afluencia.
La tramitación llegó con 38 alegaciones presentadas por empresarios, ayuntamientos, colectivos ecologistas, entidades sociales y particulares. La directora general de Urbanismo, Laura López, explicó que muchas de esas aportaciones iban en direcciones contrarias y que el criterio fue incorporar cada una en la medida en que encajase con el modelo de la norma.
Temporada más larga, pero desde mayo
El borrador inicial contemplaba arrancar la campaña el sábado previo al Domingo de Ramos, para cubrir la Semana Santa. Los ecologistas advirtieron de que esa fecha coincidía con periodos de reproducción de la fauna, y el resultado final es otro: a partir de 2027 la temporada irá del 1 de mayo al 15 de octubre, cinco meses y medio, un mes más que en la regulación vigente. Quien obtenga autorización queda obligado a prestar servicio, como mínimo, durante julio y agosto.
También cambian los horarios respecto al planteamiento previo, que abría la puerta a arrancar a las siete de la mañana. Los hosteleros alertaron de que esa apertura tan temprana podía atraer a gente que venía de fiestas de prau, así que el inicio se retrasa a las 8.30 horas. El cierre queda fijado a las 00.30 de domingo a jueves y a la 1.30 los viernes, sábados y vísperas de festivo.
Desmontar las instalaciones, el punto más conflictivo
La mayor fricción con los negocios sigue estando en la obligación de retirar las instalaciones al acabar la campaña. El decreto concede 15 días para hacerlo y exige reponer la pradera ocupada con siembra y aporte de tierra vegetal, aunque las autorizaciones plurianuales podrán conservar elementos enterrados.
Hay excepciones tasadas para prolongar la autorización fuera de temporada: actividades deportivas —el caso de las escuelas de surf, cuya mejor época no es el verano—, chiringuitos situados en parques playa y otros espacios amparados por el Plan de Ordenación del Litoral, y establecimientos que funcionen como extensión de un negocio legal, como un hotel que explote sus jardines junto al mar. En todos los casos habrá que solicitarlo antes del 1 de agosto y acreditar con facturas de suministros o de personal que se va a trabajar de verdad fuera del verano. La idea, según López, es evitar que la prórroga se convierta en un atajo para no desmontar nada.
Aseos para todos y sin carpas
Una de las novedades con más efecto para el usuario es que tanto los establecimientos de comida y bebida como los deportivos deberán contar con aseos de uso público, sin que pueda limitarse su uso a los clientes. Hasta ahora algunas actividades podían carecer de ellos o reservarlos a consumidores. Se mantiene, en cambio, la prohibición de instalar carpas y cerramientos fijos: la playa no se concibe como escenario para celebraciones del tipo bodas.
Tope de aparcamiento en 49 playas
El decreto fija un número máximo de plazas de aparcamiento en las 49 playas no urbanas de mayor afluencia, con un cupo total de 13.957 plazas. Antes el POLA establecía cifras orientativas, lo que derivó en sentencias que obligaban al Principado a autorizar a todo solicitante dentro de las zonas permitidas. Ahora el tope se fija tras analizar la capacidad de carga de cada arenal. Los mayores cupos corresponden a Rodiles (1.200), San Pedro de Bocamar (800), Penarronda (750) y Verdicio-Carniciega (700).
Los ayuntamientos dispondrán del mes de noviembre para presentar sus peticiones y el resto de interesados lo hará en diciembre. Después se publicará una resolución indicando en qué playas quedan servicios cubiertos y dónde hay margen para nuevas plazas o negocios de hostelería. La información fue adelantada por El Comercio.
La norma llega en un momento de debate sobre el modelo turístico asturiano, con el sector hostelero ya movilizado por otras decisiones del Ejecutivo, como la red pública de alojamientos rurales del Principado.
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Elaborado a partir de información publicada por El Comercio · Fuente primaria: documento original